Mostrando las entradas con la etiqueta Adicciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Adicciones. Mostrar todas las entradas

sábado, 7 de enero de 2017

La Práctica del Mindfulness disminuye la probabilidad de una recaída luego de un tratamiento de adicciones.

La adicción es un problema multidimensional y como tal debe ser abordado a través de un marco teórico y práctico que involucre diversos niveles: cuerpo, mente, emociones, y espíritu. El tratamiento es a menudo un desafío a largo plazo y usualmente requiere de más de un método terapéutico para lograr buenos resultados.
Como hemos visto en artículos anteriores en los cuales tratamos las adicciones, siempre remarcamos que la persona que se encuentra transitando un problema de adicción, ha perdido de cierta manera su libertad, tanto física como mental. Su fuerza de voluntad está mermada, y con ella su autoestima y sensación de autocontrol. Luego de un tratamiento para liberarse de dichas adicciones, el “fantasma” de la recaída siempre estará presente.
Cuando el tratamiento se encuentra complementado con El Mindfulness, el porcentaje de personas que caen en una recaída, disminuye considerablemente, principalmente por el cambio profundo en su manera de ver su vida, cuerpo y mente.
Brevemente, El Mindfulness se refiere al proceso mediante el cual la persona va entrenándose e implementando en su vida una forma de estar “aquí y ahora”. Se trata de ir disminuyendo “el piloto automático”, casi omnipresente, y la nociva e insustancial vida inconsciente, que sólo nos permite saber lo que hacemos, pero ignorando la razón de nuestros pensamientos, emociones y actos.
Al reencontrarse con su cuerpo, el paciente comienza a darse cuenta de que no necesita complacerlo de inmediato en sus demandas, y que a veces vale la pena hacer un poco de esfuerzo disciplinado para obtener al final de la práctica una sensación de relajación y bienestar profundos. A medida que el paciente avanza en su práctica, coherentemente va aumentando su sensibilidad, su sensación de bienestar, su autocontrol y autovaloración, cultivándose el deseo natural de cuidarse y mantenerse bien.
De esta manera, la persona logra superar la adicción logrando una armonía con su propio cuerpo, mejorando su propio bienestar. No solo se ha superado una adicción, si no que se ha logrado una sensación de propio bienestar asociado al no consumo, disminuyendo así la posibilidad de una recaída.
Si desea conocer nuestras instalaciones y programas ingrese en http://www.carpediemct.com.ar , llame al (011) 6380-3047 o escribanos a info@carpediemct.com.ar . Para ver artículos relacionados con la temática, puede ingresar en www.carpediemcentrorehab.blogspot.com.ar

miércoles, 7 de diciembre de 2016

La meditación para la rehabilitación de abuso de sustancias

Como hemos visto en diferentes artículos, la adicción a sustancias es un problema que no diferencia condición ni clase social. Una vez que una persona ha caído en el abuso de sustancias, su cerebro se ha “reprogramado”, haciendo muy complejo el proceso de recuperación. Los tratamientos para superar esta problemática, típicamente contienen diferentes tipos de terapias, tales como en grupo e individual, grupos de apoyo y soporte familiar, entre otros. Sin embargo, estos tratamientos pueden complementarse con ciertas terapias alternativas, tales como la meditación, la cual puede proveer una fuente de soporte vital durante el tratamiento.
 
Brevemente, la meditación es una práctica milenaria la cual se utiliza principalmente para conectar nuestra mente con nuestro cuerpo basándonos en un pensamiento en particular. Para meditar solo se necesita una idea firme y un lugar tranquilo donde poder desconectarse del mundo exterior y poder focalizar nuestro cuerpo y mente.
 
Durante un proceso de rehabilitación, la meditación puede ser muy efectiva ya que puede “reprogramar” ciertas partes del cerebro. Al meditar se focaliza la mente y todos nuestros sentidos en una idea en particular, pudiendo vencer cualquier limitante. Por ejemplo, en un estudio reciente se demostró que las personas que meditaban por aproximadamente 30 minutos durante 8 semanas demostraron un aumento de actividad cerebral en las partes del cerebro asociadas con el aprendizaje, memoria, conciencia e introspección. Al mismo tiempo se observó una disminución en las áreas del cerebro vinculadas a la ansiedad y estres.
 
Gracias a los cambios producidos por la meditación en los procesos de ansiedad y estrés, las personas pueden comenzar a evaluar situaciones cotidianas de manera razonable y enfrentar diferentes situaciones sin la necesidad de tener la sustancia en cuestión en el organismo. Por ejemplo, personas con problemas de adicción al encontrarse frente a una situación límite (es decir, cerca de una recaída), comienzan a calmar sus nervios y ansiedades de una manera similar a si estuviesen meditando, focalizándose en un solo pensamiento.
 
La meditación por sí misma, posee además dos grandes ventajas:
 
1.    Es fácil de aprender. Solo se necesita voluntad y una persona dispuesta a enseñar las bases y técnicas.
 
2.    Puede realizarse en cualquier lugar. Siendo este uno de los aspectos más invaluables que posee la meditación en un proceso de adicción. Las técnicas de meditación pueden realizarse en cualquier momento y lugar donde la persona sienta que necesita recurrir a ellas.
 
Si está transitando una recuperación, o conoce a alguien que lo está, la meditación puede ser un excelente complemento del programa de tratamiento. La misma es una herramienta simple pero muy poderosa.

martes, 11 de octubre de 2016

El rol de la familia en un proceso de recuperación

Cuando una persona se encuentra transitando una adicción, es muy importante tener no solo la “fuerza de voluntad”, sino un apoyo profesional y principalmente, familiar. Además de todo el apoyo profesional que la persona puede obtener dentro de un Centro de Rehabilitación, hay algo que es irremplazable, y eso es el entorno familiar propio de cada persona.

La familia de la persona, indudablemente se verá afectada de manera compleja durante todo el periodo en el que se desarrolla una adicción. Desde el momento en que toma en cuenta el problema que posee el familiar, hasta el momento de una completa recuperación. Por ejemplo, pueden encontrarse situaciones extremas, en las cuales la familia ha perdido toda la credibilidad en la posibilidad de recuperación de su ser querido, generando una posición negativa y de rechazo inicial a la posibilidad de éxito en el tratamiento.  Esto puede intervenirse a través de espacios que brinden información suficiente sobre el proceso de la enfermedad, y en los cuales se busque recuperar los procesos críticos afectados de la relación familiar, tales como la autoridad, la comunicación y la afectividad. 

Es muy importante convertirse en soporte importante para la atención del problema del consumo, integrándose de manera decidida desde el inicio del tratamiento y participando de manera activa en las diferentes intervenciones terapéuticas que se realicen. Cuando la familia conoce del proceso y se involucra en el tratamiento, el individuo tiene un mejor pronóstico de recuperación. Por ello, las intervenciones terapéuticas que se realicen deben estar orientadas al restablecimiento de la armonía en las relaciones de la familia. La cual se logra a través de intervenciones individuales y grupales que buscan, entre otras, desarrollar capacidades para enfrentar las dificultades, trabajando en los sentimientos de culpa y en la recuperación del optimismo. Además, si es posible, la familia debe vincularse a redes de apoyo que brinden acompañamiento y soporte en el proceso de recuperación del paciente, para así desarrollar conocimientos y actitudes que busquen el mantenimiento de los cambios positivos logrados, y la contención en situaciones de crisis.
 
Una de las consecuencias del abuso y la adicción, es que el paciente suele ser visto en su hogar como una persona incompetente, poco responsable y por lo tanto necesitada de protección. Para intervenir este factor de riesgo es necesario un proceso de instrucción familiar, logrando que el paciente con problemas de abuso sea visto por su familia, su entorno y él mismo, como alguien que puede destacarse en alguna actividad productiva, socialmente aceptada y gratificante para el individuo.

Si bien los modelos de abordaje familiar y social son deseables en una intervención integral del problema del consumo y adicción, pueden presentarse barreras en su implementación. Entre las principales situaciones que pueden presentarse, se destacan: una red de apoyo familiar inexistente, la negativa de la familia a involucrarse en el proceso de tratamiento y rehabilitación, problemas de adicción o trastornos mentales en miembros de la familia y la negativa del entorno social para aceptar las fases de recuperación del paciente con problemas de consumo. Si no es posible superar estos obstáculos, deben buscarse alternativas adicionales que garanticen afecto, solidaridad y comunicación positiva en el ambiente que rodea los individuos en tratamiento. Lo cual puede lograrse a través de esquemas de familias sustitutas, producto del apoyo de amigos, vecinos o centros de rehabilitación.








martes, 6 de septiembre de 2016

¿Cómo y con quien transitar el camino para superar un abuso de sustancias?

Cuando se está luchando con un problema de abuso de sustancias, lograr la plena superación parece a la distancia una meta casi imposible de lograr. Sin embargo hay que mantenerse firme, sin importar lo difícil que parezca. La recuperación y superación total siempre es posible, con el tratamiento y la ayuda adecuada, sin importar la situación particular de cada persona. Nunca debe darse por vencido, incluso si ya se ha intentado antes sin éxito.

El primer paso es darse cuenta que existe un problema de abuso de sustancias, el cual es por lo general es más difícil de asumir. Si uno se ha dado cuenta que sufre de una adicción y desea ayuda para superarla, ya se encuentra en el camino correcto. La recuperación de una adicción es un proceso largo que requiere tiempo, compromiso, motivación y soporte tanto del entorno sentimental como profesional.

Una vez que se tomo la decisión de tomar las riendas y enfrentar el problema, es momento de explorar las opciones en tratamientos, para lo cual dejamos los siguientes consejos:

  • No existe un “tratamiento milagroso” que sirva para todos. Cada persona es diferente, por lo que el tratamiento debe ser adecuado para la misma. Lo que funciona para uno, puede no funcionar para el otro.
  •  El tratamiento no debe solo tratar la adicción. La adicción a una sustancia afecta la vida en su totalidad, incluyendo relaciones, carrera profesional, salud y bienestar psicológico.
  • El compromiso y la dedicación son las claves. Tratar una adicción no es un proceso ni rápido ni fácil. Sin importar lo largo del tratamiento, lo más importante es nunca perder de vista el objetivo de la superación.

Para transitar el camino de la recuperación del paciente no solo hay que atacar el problema de la adicción, sino hay que lograr una conexión con la persona para lograr comprender su entorno y poder mejorar el problema desde un punto de vista integral, no solo focalizado en la adicción si no en encontrar las posibles razones por las que existe la misma y tratar de lograr una mejora no solo en la materia de la adicción si no en una mejora en la vida misma. Es por ello que las terapias en las cuales se trata al paciente como un todo y no solo como una persona adicta han demostrado ser más eficientes, logrando que la persona pueda comprender el problema, generando conciencia para lograr una rápida recuperación.

jueves, 25 de agosto de 2016

El abuso de sustancias de prescripción médica y sus consecuencias en el cerebro humano

Al hablar del abuso de medicamentos de prescripción, nos referimos a la utilización de los mismos sin la receta médica correspondiente, o de una manera distinta a la prescrita por un profesional de la salud. Este abuso de sustancias se encuentra fundado en que muchas medicaciones poseen propiedades psicoactivas (generan alteraciones mentales), por lo que muchas personas consumen las mismas solo para experimentar dichos efectos. En los últimos años, el abuso de estas sustancias ha crecido de manera exponencial, siendo actualmente el abuso de estos medicamentos un motivo serio de preocupación a nivel local y mundial. 

Las sustancias que más se utilizan con este fin son de varios tipos, por ejemplo podemos citar los opiáceos utilizados para tratar el dolor agudo (vicodin® por ejemplo), estimulantes para tratar déficits de atención (por ejemplo el Ritalin®) y principalmente sustancias antidepresivas/ansiolíticas (Xanax®, Alplazoram, Valium®, etc)

Un pensamiento erróneo general dentro de la sociedad es que estas sustancias, al ser de prescripción (legales), generan menor daño que las sustancias ilícitas (cocaína, marihuana, etc). Sin embargo, estas sustancias pueden ser tan adictivas y peligrosas como cualquier droga ilícita. Es por ello que cuando un médico receta una de estas sustancias, previamente ha realizado un estudio de la historia clínica del paciente y ha desarrollado un estricto calendario (cantidad y frecuencia) adecuado para cada persona. Obviamente, esto se encuentra ausente en una persona que toma estas sustancias de manera recreativa.


¿Como estas sustancias afectan al cerebro?

Si estas sustancias se toman tal cual fueron recetadas por el especialista (esto es, cantidad y frecuencia), los riesgos de generar daño permanente en el cerebro son mínimos, prácticamente nulos. Sin embargo, si estas sustancias son tomadas en mayor cantidad que la recetada o por más tiempo del indicado por el médico, estas pueden llegar a afectar el cerebro de una manera parecida a las sustancias ilegales. Por ejemplo, estimulantes similares al Ritalin® actúan sobre los mismos neurotransmisores que la cocaína, por lo que si se consume esta sustancia en exceso, el cerebro eventualmente sufrirá el mismo daño y se puede llegar a generar el mismo tipo de adicción.

Además, la sobredosis de estas sustancias (ansiolíticos, opiáceos) puede generar una disminución drástica en la respiración, lo que puede llevar a una situación de hipoxia (disminución de oxígeno que llega al cerebro), lo que puede generar daño permanente al cerebro, desde pequeños efectos hasta llegar a inducir un coma o en casos muy aislados, muerte cerebral.

Es importante destacar, que aunque sean recetadas, estas sustancias poseen un gran potencial de adicción, por lo que nunca deben ser tomadas sin la supervisión de un profesional. Aunque uno crea que tomar estas sustancias “unos días más por las dudas” o “un poquito más para que me haga mejor” no sea tan dramático, es el primer paso para generar un daño significativo a nuestro cuerpo y mente.

lunes, 25 de julio de 2016

La cocaína genera un “suicidio masivo” de células cerebrales

Las células de todos los animales (incluidos los seres humanos) pueden morir por diferentes tipos de stress, tales como extremas temperaturas, alta acumulación de toxinas y traumas físicos. Pero además pueden cometer “suicidio” de tres maneras diferentes, las cuales están altamente controladas y programadas por diferentes proteínas y sustancias químicas del entorno celular. Una de estas vías es la llamada “autofagia”, el cual es un proceso vital en un ser vivo complejo. El mismo se encarga de “limpiar” las células dañadas, o que han acumulado una cantidad crítica de toxinas. Este proceso es activado por las mismas células afectadas, brevemente lo que ocurre es que los ácidos que poseen las células se liberan y literalmente la misma se suicida. Como dijimos anteriormente, este es un proceso altamente regulado a varios niveles.

Un estudio reciente ha sugerido fuertemente que una alta dosis de cocaína induce la Autofagia en células cerebrales, generando un “suicidio masivo”. Este estudio fue realizado en células nerviosas de cerebro de ratón (las cuales son similares a las humanas). El estudio fue simple, lo que se realizó fue brindarles un pulso de la sustancia a los ratones y luego cuantificar la cantidad de proteína responsable de disparar la autofagia. Lo que se observó es que claramente la sustancia generó muerte neuronal por medio de la autofagia. La autofagia es un proceso vital para el correcto funcionamiento de cualquier animal, sin embargo este estudio ha demostrado que la utilización de cocaína genera efectos irreversibles en las células cerebrales, las cuales no pueden reemplazarse

Es importante destacar que también se encontraron acumulaciones anormales de proteínas asociadas a la autofagia en ratones adultos y jóvenes, los cuales eran hijos de madres que habían recibido cocaína durante el embarazo, mostrando entonces que el consumo no solo daña al consumidor, sino que también a su descendencia.



Fuente

lunes, 6 de junio de 2016

Pastillas para adelgazar, que son y cuáles son los riesgos de su consumo

Es común ver en diferentes medios, sustancias “milagrosas” que hacen bajar de peso rápidamente, sin problemas, de venta libre y sin efectos secundarios. Si bien es verdad que existen sustancias para bajar de peso, su toma debe ser siempre supervisada por un médico especializado, y solo en casos donde sea realmente necesario, dado que estas sustancias interfieren con el funcionamiento normal del cuerpo.
 
Por ejemplo, las pastillas que poseen la sustancia sibutramina aumentan los niveles de serotonina y norepinefrina, acelerando la sensación de saciedad, y las que poseen orlistat previenen que se adsorba grasa en el intestino. Es importante destacar que sin importar como estas pastillas ejercen su función, solo ayudan a bajar de peso si la persona acompaña el consumo con una dieta equilibrada armada por un médico nutricionista que acompaña el tratamiento. Además, muchas de estas pastillas poseen anorexígenos (drogas que actúan sobre el sistema nervioso para producir una disminución de apetito). Algunos efectos secundarios reportados por la toma de estas pastillas son hipertensión arterial, pulso elevado, mareos, insomnio constipación, dolor de cabeza y dolores de garganta, entre otros. 
 
Un punto importante, es que muchas veces estas se combinan con tranquilizantes para calmar la angustia que produce en el paciente la aparente falta de resultados (ya que no son inmediatos). Pero, como hemos indicado anteriormente (ver aquí), estas sustancias también pueden producir adicción. Existen también otras sustancias utilizadas que son similares a las anfetaminas, las cuales si bien dan resultados más “rápidos” no son aconsejables dado su gran poder aditivo y los cambios severos de personalidad que la toma de estas sustancias trae asociada. 
 
La exigencia de resultados inmediatos, o la frustración por la falta de éstos, puede llevarnos a la adicción a estas sustancias o a caer en otros desordenes alimenticios tales como la anorexia o bulimia. Incluso se han reportado varios casos de muerte por sobredosis de pastillas para adelgazar (ver aquí), dado que las mismas como hemos mencionado interfieren con la homeostasis del organismo.


 
Con esto no queremos decir que no deben consumirse en absoluto, solo que, así como los ansiolíticos o sustancias similares, su toma debe ser supervisada por un profesional del área y no basarse en el tratamiento de una persona conocida o peor aun, automedicarse.

sábado, 9 de enero de 2016

El consumo de sustancias y las vacaciones, una peligrosa combinación.

Muchas veces, el exceso de libertad y tiempo obtenido en las vacaciones, puede tentar a ciertas personas a consumir alguna sustancia que en otras circunstancias no lo hubiesen pensado. El tiempo de ocio, sumado a la curiosidad y el descubrimiento de nuevas sensaciones, puede ocasionar que la persona empiece a probar sustancias con alto poder adictivo. Si bien el consumo de una de estas sustancias por única vez no es un tema a menospreciar, el mayor problema es que lamentablemente muchas personas se vuelven adictas a las mismas. Por ejemplo se ha demostrado que una persona puede volverse adicta a la heroína con solo haberla consumido una vez. Igual situación (aunque menos posible) puede darse con la cocaína.

Durante esta última década, se ha popularizado mucho la utilización de éxtasis, cristales de metanfetaminas y “popper”, el cual es un gas que incrementa las emociones durante unos pocos segundos. Estas sustancias suelen ser las más consumidas por primera vez en las vacaciones, ya que son sustancias que se asocian con fiestas de larga duración (momento ideal en las vacaciones, ya que el número de responsabilidades es mucho menor). Todas estas sustancias poseen algo en común, son altamente adictivas pero no por su poder adictivo nato, si no gracias a la euforia y sensaciones percibidas durante su consumo. Es por ello que luego de las vacaciones, al volver a la “vida real”, cierto número de personas intenta recrear esas sensaciones nuevamente…consumiendo las mismas sustancias.

Además, al margen del riesgo de la adicción, estas sustancias pueden generar serios daños al organismo e incluso la muerte por deshidratación o paro cardiaco. Si bien llegar a estos extremos es muy poco probable, la realidad es que si una persona, por ejemplo, no sabe que posee problemas cardiacos y consume estas sustancias, aumenta considerablemente la probabilidad de una complicación seria. Recuerde, una sola toma puede ser suficiente para generar un problema serio. Desde una adicción hasta una complicación médica de consideración.

Figura: diferentes envases de popper

viernes, 4 de diciembre de 2015

La "fuerza de voluntad" y las adicciones

En la labor clínica cotidiana es frecuente encontrar pacientes etiquetados como impulsivos, incapaces de anticipar las consecuencias de sus conductas, carentes de objetivos y planes a largo plazo, con dificultades para empatizar y con una falta evidente de motivación. Esta descripción, aplicable a muchas personas con problemas de adicción, plantea la duda de a que se refiere el concepto de motivación. La motivación podría ser definida, en principio, como la “energía” puesta a disposición para realizar un acto que nos agrade, o evitar una conducta que a largo plazo puede tener efectos negativos.  En este sentido, el concepto de “motivación” es muy cercano al concepto clásico de “fuerza de Voluntad”.

Desde hace muchos años, se trabaja con personas con adicciones intentando generar un cambio en su conducta, enseñándoles como anticipar las consecuencias de sus conductas para asi poder inhibirlas (modelo cognitivo). Sin embargo, en este modelo cognitivo, no se tiene en cuenta el factor emocional, el cual es fundamental para producir una fuerte motivación hacia el cambio de conducta y principalmente mantenerla en el tiempo. Utilizando esta perspectiva, es fácil observar clínicamente como muchas personas con problemas de adicción, conocen a la perfección como deben actuar (dado que así se les ha enseñado utilizando el modelo cognitivo), pero no actúan como se espera de ellos. El motivo fundamental por lo cual esto ocurre, es porque en nuestro cerebro, los procesos semánticos (como la cognición) y los procesos emocionales pueden hallarse disociados. A pesar de ello, estos sujetos presentan una inteligencia normal.




Frecuentemente se plantea que la inteligencia y la voluntad son dos realidades que van siempre juntas, donde una inteligencia “intacta” equivale a una voluntad conservada, porque el sujeto conoce las consecuencias de su conducta. Si bien la inteligencia genera posibilidades de acción, es la voluntad quien opera a través de las emociones. Al adentrarse en las adicciones, se genera una respuesta primaria: Sabiendo que el consumo tiene una recompensa (la satisfacción propia de la adicción), se responde a la misma creando una predisposición y generando un comportamiento de acercamiento hacia la fuente de recompensa, o sea, la sustancia a la cual dicha persona es adicta.

Es por ello que el tratamiento de una adicción, no debe tratarse con el modo clásico cognitivo, si no que debe abordarse desde un punto diferente, trabajando con la persona para que la misma pueda por sus propios medios darse cuenta el daño que se está haciendo, y no solo pensar que es asi porque se lo han dicho los especialistas.

En este marco, destacamos que en CarpeDiem, trabajamos con la persona de manera integral, abordando todas las posibles causas por las cuales existe dicha dependencia. Cada persona posee un tratamiento acorde a sus necesidades, siendo este un tratamiento dinámico, cambiando acorde a las necesidades en cada momento. Nuestra finalidad es lograr su deshabituación, rehabilitación y reinserción en la Sociedad.



Fuente: T. Ustárroz y col. Adicciones, 2003, Vol.15 (1) 7-16.

martes, 17 de noviembre de 2015

¿Qué papel juega la mentira en una persona con adicciones?

Uno de los factores mas importantes en el abordaje de una adicción, es el tema de la mentira. “Mentir” no es solo negar al terapeuta que se está consumiendo, si no que el engaño va mas allá para introducirse de lleno en la vida de la persona. Es muy común observar casos donde una persona que posee un problema de adicción al alcohol por ejemplo, niegue tener problemas familiares o laborales (siendo esto una alteración de su conciencia central). Menos común pero no totalmente infrecuente es encontrar personas que incluso crean una historia autobiográfica irreal, donde no parece existir problema alguno (Alteracion de la conciencia extendida)

La primera pregunta que uno se realiza es ¿Por qué las personas con un problema de adicción mienten? Y la respuesta es aparentemente simple; ¿Qué obtienen diciendo la verdad?. Una manera de abordar este problema, brindado por la psicología cognitiva, es la de intentar que las personas anticipen las consecuencias de su conducta, para que así actúen de manera “preventiva”.

La gran mayoría de pacientes mienten adrede, probablemente para protegerse de las consecuencias de la verdad. Cuando un sujeto genera imágenes mentales sobre las posibles consecuencias de ser sincero, estas generan una emoción negativa que inhibe la conducta, definiendo entonces la mentira como un estado adaptativo de preservación.

En este sentido, puede entonces definirse la mentira como una especie de autoengaño que refleja la falta de conciencia de un problema. Continuando con el ejemplo de un alcoholico, es frecuente encontrarse con pacientes que inventan historias intentando explicar su problema, que nada tienen que ver con la realidad. En estos casos es difícil lograr diferenciar que parte de esa realidad puede ser atribuida a un déficit de memoria y cual a la no aceptación de su responsabilidad en los problemas relacionados con el alcohol y la vida cotidiana. 




 



Es importante entonces para el profesional que trata con una persona con dependencias saber que el factor mentira estará siempre latente, desde en forma de una simple negación del problema hasta una reconstrucción abstraída de la realidad.


Fuente:  N. Landa y col. Adicciones: Revista de socidrogalcohol, ISSN 0214-4840, Vol. 15, Nº. 1, 2003, págs. 7-16

viernes, 6 de noviembre de 2015

¿Por qué una persona se vuelve adicta? ¿Por qué es tan dificil superar una adicción?

¿Que es una adicción?

Como ya hemos comentado anteriormente, una adicción es una enfermedad que genera un compulsivo consumo de una sustancia en particular, sin importar las consecuencias negativas que esta adicción genera tanto en la persona como en su entorno. Si bien la decisión inicial de comenzar a consumir es por lo general voluntaria, a corto plazo se genera una dependencia gracias a ciertos cambios en el cerebro que impulsan el consumo, generando una adicción.

¿Por qué una persona es adicta?

Entender a un adicto no es fácil. Mucha gente directamente no comprende cómo o porque otra persona puede ser adicta a alguna sustancia. Es muy común que se asuma que una persona que abusa de una sustancia no posee valores morales o fuerza de voluntad, pensando que esa persona podría dejar de consumir simplemente si se lo decide. En realidad, la adicción es una enfermedad muy compleja que requiere por lo general más que fuerza de voluntad para superarla. Hay que comprender que una adicción modifica el funcionamiento del cerebro a tal manera que aunque la persona sepa que es adicta, simplemente no puede dejar de consumir.

¿Qué le ocurre al cerebro?

Muchas sustancias poseen ciertos químicos que interfieren con los sistemas de comunicación normales en el cerebro, irrumpiendo la manera en la cual el cerebro procesa información. Algunas drogas (por ejemplo la marihuana o la heroína) poseen estructuras similares a los neurotrasmisores (naturalmente producidos por el cerebro). Esta similaridad permite que las drogas “engañen” al sistema nervioso. Otras drogas (cocaína por ejemplo) causan que las células del sistema nervioso liberen cantidades anormales de neurotransmisores, como por ejemplo la dopamina, acostumbrando al cerebro a estas cantidades anormales.

¿Por qué algunas personas se vuelven adictas mientras que otras no?

A la fecha no existe ningún factor que pueda predecir si una persona será adicta a alguna sustancia. El riesgo de una adicción es una combinación de factores que incluyen la biología propia de la persona, el ámbito social donde se mueve, la edad y el estado de desarrollo.
La biología propia se refiere a (entre otras cosas) el carácter propio de la persona, que tan influenciable puede ser o si posee algún desorden mental. Al hablar del ámbito social principalmente hablamos del entorno familiar, laboral y social, los cuales influyen en la persona de forma poderosa. Finalmente al referirnos a la edad y desarrollo nos referimos principalmente a la vulnerabilidad que posee una persona al estar alcanzando la madurez. Dado que en ese estadio del desarrollo las áreas del cerebro que se encargan de la toma de decisiones y autocontrol no se encuentran aun desarrolladas en su totalidad, las personas que en ese momento de su vida comiencen a consumir sustancias, será mas fácil que las mismas caigan en una adicción y al mismo tiempo será más difícil superarla. Es por ello que se le presta especial atención al abuso de sustancias en la adolescencia.



Recordar siempre que la prevención es el factor clave para no caer en una adicción. Si conoce a alguien que la posee, recuerde que es una persona enferma y por lo tanto necesita tratamiento lo más pronto posible.

miércoles, 28 de octubre de 2015

Desordenes alimenticios y dependencia a sustancias, una peligrosa combinación

Es sabido que los trastornos de la conducta alimentaria (Anorexia, Bulimia, etc), pueden traer asociado el consumo de otras sustancias tóxicas, principalmente para calmar la ansiedad generada por dichos trastornos. En los últimos años, se ha incrementado el número de personas que poseen estos trastornos, sumado a esto se ha encontrado que los mismos comienzan a edades cada vez mas tempranas, siendo la presión social uno de los factores mas importantes entre los desencadenantes. 
 
Los riesgos de esta combinación son evidentes. Sumado a los propios riesgos a la salud que poseen los desordenes de alimentación, debe sumarse la problemática generada por el consumo de sustancias que disminuyen la ansiedad (por ejemplo psicofármacos) o que suprimen el hambre (por ejemplo la cocaína). Hace tiempo se conoce ya la asociación entre el consumo de sustancias y desordenes alimenticios, llegando además a hipotetizarse teorías en común respecto al origen de esta combinación de patologías. Lamentablemente el tratamiento de esta combinación de patologías es muy complicado, el cual debe ser tratado por múltiples profesionales, abordando dicho problema desde todas las aristas existentes. 
 
Debe tenerse en cuenta que si bien existen tratamientos para los desordenes de alimentación, siempre existe el riesgo de una recaída. La recuperación completa usualmente requiere un tratamiento a largo plazo, asi como también un compromiso fuerte de parte del invididuo. Es muy necesario que los miembros de la familia y otros seres queridos, además de los profesionales a su cuidado, apoyen incondicionalmente a la persona. Ha sido demostrado que el apoyo sentimental y la conexión con el profesional minimiza en gran manera el riesgo de una recaida.



 
En CarpeDiem, trabajamos con la persona de manera integral, abordando todas las posibles causas por las cuales existe dicha dependencia. Cada persona posee un tratamiento acorde a sus necesidades, siendo este un tratamiento dinámico, cambiando acorde a las necesidades en cada momento. Nuestra finalidad es lograr su deshabituación, rehabilitación y reinserción en la Sociedad.