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lunes, 6 de junio de 2016

Pastillas para adelgazar, que son y cuáles son los riesgos de su consumo

Es común ver en diferentes medios, sustancias “milagrosas” que hacen bajar de peso rápidamente, sin problemas, de venta libre y sin efectos secundarios. Si bien es verdad que existen sustancias para bajar de peso, su toma debe ser siempre supervisada por un médico especializado, y solo en casos donde sea realmente necesario, dado que estas sustancias interfieren con el funcionamiento normal del cuerpo.
 
Por ejemplo, las pastillas que poseen la sustancia sibutramina aumentan los niveles de serotonina y norepinefrina, acelerando la sensación de saciedad, y las que poseen orlistat previenen que se adsorba grasa en el intestino. Es importante destacar que sin importar como estas pastillas ejercen su función, solo ayudan a bajar de peso si la persona acompaña el consumo con una dieta equilibrada armada por un médico nutricionista que acompaña el tratamiento. Además, muchas de estas pastillas poseen anorexígenos (drogas que actúan sobre el sistema nervioso para producir una disminución de apetito). Algunos efectos secundarios reportados por la toma de estas pastillas son hipertensión arterial, pulso elevado, mareos, insomnio constipación, dolor de cabeza y dolores de garganta, entre otros. 
 
Un punto importante, es que muchas veces estas se combinan con tranquilizantes para calmar la angustia que produce en el paciente la aparente falta de resultados (ya que no son inmediatos). Pero, como hemos indicado anteriormente (ver aquí), estas sustancias también pueden producir adicción. Existen también otras sustancias utilizadas que son similares a las anfetaminas, las cuales si bien dan resultados más “rápidos” no son aconsejables dado su gran poder aditivo y los cambios severos de personalidad que la toma de estas sustancias trae asociada. 
 
La exigencia de resultados inmediatos, o la frustración por la falta de éstos, puede llevarnos a la adicción a estas sustancias o a caer en otros desordenes alimenticios tales como la anorexia o bulimia. Incluso se han reportado varios casos de muerte por sobredosis de pastillas para adelgazar (ver aquí), dado que las mismas como hemos mencionado interfieren con la homeostasis del organismo.


 
Con esto no queremos decir que no deben consumirse en absoluto, solo que, así como los ansiolíticos o sustancias similares, su toma debe ser supervisada por un profesional del área y no basarse en el tratamiento de una persona conocida o peor aun, automedicarse.

miércoles, 28 de octubre de 2015

Desordenes alimenticios y dependencia a sustancias, una peligrosa combinación

Es sabido que los trastornos de la conducta alimentaria (Anorexia, Bulimia, etc), pueden traer asociado el consumo de otras sustancias tóxicas, principalmente para calmar la ansiedad generada por dichos trastornos. En los últimos años, se ha incrementado el número de personas que poseen estos trastornos, sumado a esto se ha encontrado que los mismos comienzan a edades cada vez mas tempranas, siendo la presión social uno de los factores mas importantes entre los desencadenantes. 
 
Los riesgos de esta combinación son evidentes. Sumado a los propios riesgos a la salud que poseen los desordenes de alimentación, debe sumarse la problemática generada por el consumo de sustancias que disminuyen la ansiedad (por ejemplo psicofármacos) o que suprimen el hambre (por ejemplo la cocaína). Hace tiempo se conoce ya la asociación entre el consumo de sustancias y desordenes alimenticios, llegando además a hipotetizarse teorías en común respecto al origen de esta combinación de patologías. Lamentablemente el tratamiento de esta combinación de patologías es muy complicado, el cual debe ser tratado por múltiples profesionales, abordando dicho problema desde todas las aristas existentes. 
 
Debe tenerse en cuenta que si bien existen tratamientos para los desordenes de alimentación, siempre existe el riesgo de una recaída. La recuperación completa usualmente requiere un tratamiento a largo plazo, asi como también un compromiso fuerte de parte del invididuo. Es muy necesario que los miembros de la familia y otros seres queridos, además de los profesionales a su cuidado, apoyen incondicionalmente a la persona. Ha sido demostrado que el apoyo sentimental y la conexión con el profesional minimiza en gran manera el riesgo de una recaida.



 
En CarpeDiem, trabajamos con la persona de manera integral, abordando todas las posibles causas por las cuales existe dicha dependencia. Cada persona posee un tratamiento acorde a sus necesidades, siendo este un tratamiento dinámico, cambiando acorde a las necesidades en cada momento. Nuestra finalidad es lograr su deshabituación, rehabilitación y reinserción en la Sociedad.

viernes, 18 de septiembre de 2015

Anorexia y Bulimia, trastornos alimenticios modernos



Si bien las patologías alimentarias datan de hace mucho tiempo, recién desde 1980 hasta la fecha se han estudiado en profundidad, observando un claro aumento en la incidencia de estas enfermedades.


En esta patología de autoagresión, existen una serie de factores predisponentes (tanto familiares como individuales) que se encuentran en un gran número de personas afectadas, a saber:


  • Baja autoestima
  • Alteraciones de la conducta con semejantes
  • Automarginación, comportamientos fóbicos sociales
  • Personalidad autoexigente
  • Pensamientos obsesivos con las comidas (cantidades, número de calorías,etc.)
  • Percepción física alterada
  • Trastornos depresivos
  • Dependencia a otras sustancias (drogas, pastillas para adelgazar, alcohol)



No es casualidad que el aumento de personas con estas patologías coincida con el momento en el cual comenzaron a cambiar los valores culturales en nuestra sociedad, convirtiéndose en una sociedad “corporalista”, predominando el interés del cuerpo y la belleza física por sobre otros valores. Pruebas evidentes son la aparente prolongación de la juventud, la alta demanda de cirugías estéticas y la solicitud constante de buena presencia para todo tipo de trabajo (siendo esto último una discriminación encubierta).


Estas presiones creadas por la sociedad, en donde la delgadez y la industria de la dieta e indumentaria prevalecen de manera importante, generan grandes presiones sobre las personas, prácticamente exigiendo una modificación de su cuerpo para ser aceptadas en la sociedad en la cual estamos inmersos. Podemos encontrar casos extremos, como por ejemplo las bailarinas clásicas, en donde un estudio reciente demostró que el 27% de las bailarinas del Teatro Colón padecían bulimia.


Finalmente (pero no menos importante) se encuentran los medios de comunicación, en donde parece implícito que para triunfar y tener éxito es necesario ser delgado y poseer buena figura, haciendo parecer estas patologías como “enfermedades de moda” y restándoles importancia.




Tratamiento


Lamentablemente, estas patologías si no se tratan a tiempo pueden llevar a la persona a la muerte, tanto por inanición, desequilibrios severos, complicaciones infecciosas, ruptura de esófago y finalmente, suicidios.


Un tratamiento acorde a una patología como la que se presenta, debe tratar simultáneamente todos los factores que influyen en la misma. Deben tratarse los aspectos médicos, nutricionales, psicológicos individuales y sociales, dinámica familiar y social, etc. Esto significa que no alcanza solo con ir al psicólogo, o al médico, sino que es necesario que todos los profesionales puedan trabajar simultáneamente (psicólogos, médicos, nutricionistas, etc.). Se debe tener en cuenta que una persona con estas patologías, muy probablemente mienta a las personas que intentan ayudarla, por eso es muy importante que los profesionales no solo interactúen con el paciente, si no que interactúen entre ellos abordando un tratamiento en conjunto. 

En este marco, los centros de rehabilitación son una de las mejores opciones para lidiar con estas patologías, dado que la persona en recuperación se encuentra confinada en un ambiente cuidado y observado por todos los profesionales, donde al mismo tiempo de estar cuidada y tratada, se sienta libre de hacer su vida y no que se encuentra privada de su libertad.

miércoles, 30 de julio de 2014

¿Que es la Anorexia Nerviosa?

Si bien ya hemos hablado de los factores de riesgo psicosociales para los trastornos de alimentación (ver aqui), en este artículo hablaremos de la anorexia nerviosa.

La misma es un trastorno alimentario que lleva a que una persona pierda más peso de lo recomendable por su edad y estatura. El desorden es diagnosticado cuando una persona pesa por lo menos el 15% menos del peso normal de su cuerpo. La pérdida de peso extrema en las personas con anorexia nerviosa puede conducir a problemas peligrosos de salud e inclusive a la muerte.

Si bien el término “anorexia” significa pérdida del apetito, esta definición no es del todo correcta para el caso de la anorexia nerviosa. En este último caso, la persona no pierde el apetito, si no que rechaza la comida (aun teniendo apetito).

Aunque aún no se conocen las causas exactas de la anorexia nerviosa, muchos estudios sugieren que la aparición de la misma es causada por la sumatoria de muchos factores, tales como stress laboral y personal, problemas emocionales y hasta desordenes genéticos. Es por ello que es común que estas personas inconscientemente utilicen la comida como una manera de controlar algún factor en su vida, cuando sienten que la misma esta fuera de su control, principalmente debido al stress, baja autoestima, bronca o soledad entre otros.






Lograr identificar la anorexia nerviosa es difícil. Principalmente por la negación de la persona. Como resultado, la enfermedad puede avanzar muy velozmente sin ser detectada, es por ello que si observamos una persona que está perdiendo peso muy velozmente, no come en público, o notamos que se encuentra bajo un stress muy marcado, es conveniente estarle cerca, tanto para acompañarlo como para poder detectar alguna actitud que nos pueda ayudar a identificar el problema.


¿Como se puede tratar la Anorexia Nerviosa?

Muchos tratamientos contra la Anorexia nerviosa se focalizan principalmente en la parte alimenticia. Si bien esta es una parte importante, es necesario un plan de tratamiento integral que contemple tanto la parte física (volver a tener un peso saludable), como la parte psicológica, tratando los problemas emocionales que llevaron a la persona a caer en este síntoma.

Aunque el tratamiento es posible, el riesgo de recaída es alto. La recuperación completa de la anorexia usualmente requiere un tratamiento a largo plazo así como también un compromiso fuerte departe del individuo. También es necesario el apoyo de los miembros de la familia y otros seres queridos, además de los profesionales con los que trata, ya que el apoyo sentimental ayuda de gran manera para minimizar los riesgos de una recaída.      

jueves, 27 de febrero de 2014

Anfetaminas para bajar de peso, una peligrosa adicción.

Las anfetaminas son estimulantes potentes que disminuyen la sensación de fatiga, empleándose inadecuadamente en deportes, en la reducción de peso o como sustituto de la cocaína para obtener una sobreexcitación. Las mismas aparecieron en la década de 1930  para tratar afecciones como los catarros. Luego, al descubrir sus efectos neurológicos, se comenzaron a utilizar para combatir el mareo o contra la depresión. Actualmente, y bajo estricto control médico, se utiliza en el tratamiento de los muy raros casos de narcolepsia o el síndrome de fatiga crónico. En los niños también se emplea ocasionalmente para tratar depresión, obesidad patológica, daños cerebrales leves o para los trastornos de déficit de atención.

Si bien las anfetaminas pueden ayudar a las personas a perder gran cantidad de peso muy rápidamente, su utilización para este propósito no es aprobado por prácticamente ningún médico.  El uso de anfetaminas para bajar de peso puede ser adictivo, y sólo un pequeño porcentaje de las personas pueden mantener esa pérdida de peso a largo plazo después de dejarlas de tomar. 



Abusar de las anfetaminas es muy peligroso. Las personas que abusan de estas drogas se exponen a un comportamiento muy arriesgado porque se sienten invencibles. Muchas personas terminan por someterse a una sobredosis de anfetaminas, ya que construyen una tolerancia muy rápidamente, por lo que se necesita más droga cada vez para lograr el mismo resultado.

En general, el efecto psicológico más inmediato es la euforia, un estado de alerta constante, locuacidad, una gran confianza en uno mismo y un estado de mayor agresividad. Su consumo de modo continuado puede dar lugar a cuadros psicóticos, delirios persecutorios, inquietud, alucinaciones, convulsiones, irritabilidad, delirios paranoides, depresión reactiva o, en el peor de los casos, la muerte.


Si bien el empleo de las anfetaminas para adelgazar todavía no está prohibido en algunos países, en la mayoría se considera un tratamiento obsoleto y peligroso. Aunque en un primer momento sus propiedades anoréxicas  hicieron de las anfetaminas un medicamento interesante para perder peso, con posterioridad, al descubrir su efecto adictivo y sus importantes efectos secundarios, se desestimó su utilización para este fin.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Factores de riesgo psicosociales para los trastornos de alimentación.

Los desordenes de la alimentación, tales como la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa están definidos en parte por la presencia de un factor social que idealiza una figura y peso ideal. En la anorexia existe un miedo intenso de engordar y alejarse de esa percepción de lo ideal. Un desorden alimenticio viene de la mano de la idealización de una figura, tanto en medidas como peso.

Particularmente, la idealización de ser una mujer esbelta aumentó mientras avanzaba la mitad del siglo XX, donde se comenzó a ver que la mujer deseable era aquella que presentaba cuerpos esbeltos y curvas pronunciadas. Luego cerca de los 90’ esto se vio acentuado, utilizando modelos con cuerpos muy esbeltos, que no representaban a la mujer común.



Como toda mujer sabrá, los talles de ropa son cada vez más pequeños y los maniquíes cada vez mas angostos, generando que una persona de contextura normal tenga que comprar la ropa en una casa que posee los denominados “talles especiales”, generando angustia en la misma.

Todos estos factores son los llamados factores de riesgo psicosociales para los trastornos de alimentación. Si bien algunos son muy fáciles de identificar (como por ejemplo una mujer extremadamente esbelta en una publicidad) hay otros factores que no son tan fáciles de identificar.

En un artículo reciente se examinaron los factores de riesgo psicosociales para los trastornos de alimentación, colocando los resultados de investigación en el contexto más amplio de cómo los modelos etiológicos de los trastornos alimentarios pueden ser transformados en modelos de intervención.

El método que utilizaron fue muy simple, realizaron una revisión de la literatura cualitativa centrándose en los factores psicológicos y sociales que aumentan el riesgo de desarrollar trastornos de la alimentación para luego realizar estudios epidemiológicos, transculturales y longitudinales.

Los resultados que obtuvieron fueron claros. Epidemiológicamente, se encontró que las mujeres adolecentes son las más vulnerables a obtener un desorden alimenticio. 

Los investigadores subrayan la importancia de la idealización de la delgadez y los problemas resultantes de peso como factores de riesgo psicosociales de los trastornos alimentarios. Los factores de personalidad como la emocionalidad negativa y el perfeccionismo contribuyen al desarrollo de los trastornos de alimentación, pero pueden hacerlo indirectamente mediante el aumento de la susceptibilidad a internalizar el ideal de delgadez o influyendo en la selección del entorno de iguales. Durante la adolescencia, los iguales representan entornos auto-seleccionados que influyen en el riesgo.

Estos investigadores sugieren que el riesgo de tener desordenes de alimentación puede prevenirse mediante intervenciones donde se charle con las adolescentes sobre la idealización de la delgadez. Más de un artículo ha demostrado la eficacia de estas intervenciones, como así la internación en comunidades terapéuticas especializadas  cuando ya el desorden se ha instalado en la persona.

Lo más importante que se ha demostrado, es que realizar una intervención, o incluso una internación a tiempo son factores que pueden hacer que estos desordenes que pueden traer la muerte de la persona, sean curados a tiempo o incluso antes de que se manifiesten.