lunes, 12 de agosto de 2013

El abuso de antidepresivos y ansiolíticos está asociado con la disfunción eréctil.

En la sociedad moderna, prácticamente todos nosotros conocemos al menos una persona que toma antidepresivos o ansiolíticos sistemáticamente para dormir, automedicandose crónicamente. Además de la adicción a los mismos, la cual es una adicción grave ya que tomarlos demasiado tiempo genera una dependencia muy fuerte, se le suma otro grave problema, la disfunción eréctil.




Una encuesta reciente revela que los tranquilizantes conocidos como benzodiacepinas y otros antidepresivos más antiguos estarían relacionados con un mayor riesgo de padecer disfunción eréctil (DE). "Definitivamente, esto confirma que los tricíclicos (antidepresivos) están asociados con la DE”, dijo el doctor Richard Balon, profesor de psiquiatría de la Facultad de Medicina de Wayne State University.
Para conocer cómo están asociadas con ciertos medicamentos, el equipo de Varant Kupelian, de los Institutos de Investigación de Nueva Inglaterra, Watertown, Massachusetts, entrevistó a 2301 hombres sobre qué fármacos utilizaban y la función sexual.

Los autores definieron la DE con un puntaje de 17 o menos en una escala de autoevaluación de la firmeza de la erección, la fiabilidad y la satisfacción de 25 puntos.

Uno de cada cinco entrevistados tenían DE. Casi la mitad de los 60 hombres que habían tomado un antidepresivo tricíclico en el último mes tenían DE, comparado con un cuarto de los que no habían utilizado esos fármacos.

Los antidepresivos tricíclicos más comunes son la amitriptilina y las marcas Anafranil, Tofranil y Vivactil.
Tras considerar los factores de riesgo de la DE, como la edad y la enfermedad cardíaca, el equipo halló que los usuarios de esos fármacos tenían el triple de riesgo que el resto de padecer DE. Y los usuarios de las benzodiacepinas como Valium, Xanax, Klonopin y Ativan, que se utilizan para tratar la ansiedad, eran dos veces más propensos a desarrollar DE.

Hay que destacar que el estudio no prueba que estos medicamentos causen el trastorno sexual per se, que la DE promueva una alteración psiquiátrica o que, quizás, ambos problemas compartan una causa subyacente. "No podemos hablar de causa ni sabemos cuáles son los mecanismos que influirían o no en la función eréctil", dijo Kupelian.

Kupelian coincidió en que si bien estos resultados son convincentes, para confirmar la relación aun necesitan más estudios. "Estos son análisis exploratorios", dijo. Recomendó no utilizar los resultados para realizar recomendaciones terapéuticas y consideró que los hombres que estén preocupados por los efectos de sus medicamentos, conversen con el médico.



Fuente 

martes, 6 de agosto de 2013

Confirman que la marihuana deteriora la capacidad cerebral


Como sabemos, la marihuana es una de las drogas llamadas “comunes” por su fácil acceso y precio. Lamentablemente es cada vez más la cantidad de gente que la utiliza pensando que es prácticamente inocua o que sus efectos son mínimos, sin embargo, recientemente se ha demostrado que el uso persistente de marihuana, particularmente entre adolescentes, deteriora significativamente y de forma irreversible las funciones cerebrales.



La investigación, una de las más amplias que se han llevado a cabo sobre este vínculo, siguió durante más de 20 años a un grupo de unos 1.000 jóvenes en Nueva Zelanda. El equipo internacional de investigadores encontró que los que habían comenzado a usar marihuana antes de cumplir los 18 años -cuando su cerebro estaba aún desarrollándose- mostraban una reducción "significativa" en su coeficiente intelectual.

El estudio, dirigido por la profesora Madeline Meier de la Universidad de Duke, en Carolina del Norte, Estados Unidos, analizó el impacto del uso de marihuana en varias funciones neuropsicológicas de 1.037 individuos nacidos entre 1972 y 1973.Los científicos siguieron a los participantes hasta que cumplieron 38 años. Ellos llevaron a cabo estudios cuando eran niños, antes de que empezaran a usar la droga, y posteriormente entrevistándolos de forma continua.

Para obtener los resultados los investigadores tomaron en cuenta factores como dependencia de alcohol o tabaco, uso de otras drogas y el número de años en educación. Lo que encontraron fue que los participantes que habían usado persistentemente marihuana mostraban un "amplio deterioro" en varias áreas neuropsicológicas, como funcionamiento cognitivo, atención y memoria.

Los individuos que usaban la droga de forma persistente  -la habían fumado al menos cuatro veces a la semana año tras año durante su adolescencia, sus 20 años y, en algunos casos, sus 30 años-  mostraron una reducción en su coeficiente intelectual (CI). Entre más fumaba el individuo, mayor la pérdida en el CI, dicen los científicos. Además, el efecto fue más marcado en aquéllos que comenzaban a fumar marihuana siendo adolescentes.

Uno de los puntos mas importantes del estudio fue demostrar que el daño era irreversible. Al dejar de usarla o reducir su uso no lograron restaurar completamente su pérdida de CI. Por lo que se concluyó que el daño es permanente.


Deterioro evidente.

El estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), Actas de la Academia Nacional de Ciencias, dice que "el uso persistente de marihuana durante 20 años estuvo asociado con un deterioro neuropsicológico, y el mayor deterioro era más evidente entre los usuarios persistentes".

"Colectivamente, estos resultados son consistentes con la especulación de que el uso de marihuana en la adolescencia, cuando el cerebro atraviesa su desarrollo crítico, puede tener efectos neurotóxicos", dicen los autores.

Robin Murray, profesor de psiquiatría del King's College de Londres, que no participó en la investigación, le comenta a la BBC que el estudio es "una investigación extraordinaria". Éste es probablemente el grupo de individuos que ha sido más intensamente estudiado en el mundo y, por lo tanto, los datos son muy buenos. Hay muchos informes anecdóticos de que los usuarios de marihuana tienden a ser menos exitosos en sus logros educativos, matrimonios y ocupaciones. Este estudio ofrece una explicación de porqué puede ocurrir.

En el futuro, será muy importante replicarlos para poder iniciar campañas públicas de educación para la gente conozca estos riesgos.

Fuente

viernes, 26 de julio de 2013

Neuroarquitectura: el reflejo por fuera de lo que somos por dentro

El cerebro humano se conformó hace unos tres millones de años para vivir en la sabana, rodeado de luz, cielo y naturaleza. Parece que lo hemos olvidado, pero la vida no nos programó para vivir encerrados en espacios reducidos, diminutos, alejados de la vida natural. Acabamos así por las presiones sociales y económicas imperantes… y pagamos un precio por ello. ¿Cómo percibe nuestro cerebro los espacios en los que vivimos actualmente? ¿Cómo afectan a nuestro ánimo o a nuestro rendimiento? ¿Hay una relación entre cerebro y espacio?

La neuroarquitectura es una disciplina emergente que en Estados Unidos, que cuenta incluso con una Academia de Neurociencia para Arquitectura. La misma empieza a arrojar indicios interesantes para ayudarnos a comprender cómo el hábitat en el que vivimos afecta a nuestra salud física y mental. No se trata sólo de intuir que el color o el espacio tienen un impacto sobre nuestro estado de ánimo. Se trata de ir un paso más allá e indagar sobre qué efecto específico tienen los espacios sobre el estrés, las hormonas y el tipo de pensamientos que generamos. Actualmente se está investigando la relación entre espacios amplios y pensamiento creativo; sobre el poder misterioso de la naturaleza para estimular tanto la concentración, como la curación de las personas tras una enfermedad; o sobre el impacto de los edificios y muebles con ángulos afilados sobre la amígdala, implicada en los procesos de defensa y agresión del cerebro. “Se trata de considerar cómo cada aspecto de un entorno arquitectónico podría influir sobre determinados procesos cerebrales, como los que tienen que ver con el estrés, la emoción y la memoria”
Desde hace unos años, está surgiendo tanta información que algunos arquitectos denominan esta etapa el nuevo Renacimiento de las ciencias del diseño y la arquitectura. Libros como Inquiry By Design: Environment Behavior/Neuroscience in Architecture, Interiors, Landscape and Planning de John Zeisel, indagan en el campo de la neurociencia para describir el impacto de los edificios y de los espacios en nuestras vidas. Se trata de conocernos por dentro, para lograr concebir edificios y espacios en consonancia con nuestro bienestar no sólo físico, sino también mental.
De entrada, algo si está muy claro: fabricamos más oxitocina y serotonina, relacionadas con la relajación y el disfrute, si nuestros entornos son agradables. Resulta dudoso que el tipo de diseño que llevamos años aplicando a nuestros hogares, escuelas, hospitales o residencias para la tercera edad, por mencionar algunas de las que han sido más castigadas por la falta de espacio y la negación de la necesidad de cualquier elemento de belleza formal, ayuden a las personas que las habitan a sentirse mejor. ¿Cuántos de nosotros vivimos en espacios que reflejan nuestras necesidades vitales, nuestros sueños?
Debemos ser racionales y pragmáticos, sin duda, pero sólo hasta un punto, y sin perder de vista que los elementos arquitectónicos de los distintos espacios, públicos y privados, afectan los ánimos y la forma de pensar de sus moradores. Aunque esto siempre se ha tenido en cuenta para el diseño y construcción de los grandes monumentos, se ha denegado en la vida diaria de la mayoría de los humanos, sobre todo en estas últimas décadas, tan volcadas en la supervivencia de lo físico y en el abandono de lo emocional. Se trata pues de descubrir y reconocer de forma consciente el impacto, positivo o negativo, del espacio que nos rodea en nuestras vidas, en nuestra creatividad, en nuestros ánimos. Tenemos derecho a exigir que nuestros hábitats privados y colectivos reflejen y estimulen lo mejor que llevamos dentro.

En CarpeDiem, nos comprometemos a construir un proyecto de salud integral desde una perspectiva humanista y con una concepción de la persona como ser bio-pisco-social-espiritual-existencial y cultural, inserto en un dispositivo donde convergen la continua aspiración a la excelencia del recurso humano, la belleza del espacio arquitectónico y la armonía ambiental.

miércoles, 17 de julio de 2013

Drogas nocturnas, que son y como combatirlas


Como se puede observar en la televisión o escuchar en la radio, cada vez es más común el uso de sustancias ilegales dentro de un club nocturno por parte de los adolescentes y adultos jóvenes. Estas son las llamadas “drogas nocturnas”

Las mismas constituyen un grupo farmacológicamente heterogéneo de compuestos psicoactivos que tienden a ser objeto de abuso en los clubes nocturnos, bares, fiestas “rave” o en el contexto de la música “trance”. El gamma hidroxibutirato (GHB), el Rohipnol y la ketamina son algunas de las drogas de este grupo; también lo son la MDMA (éxtasis) y la metanfetamina, entre otros.

Describiendo algunas drogas, podemos observar inmediatamente que el abuso de las mismas puede traer a corto y largo plazo un grave problema de adicción y mental. El GHB es un depresor del sistema nervioso central, utilizado para el tratamiento de la narcolepsia (un trastorno del sueño).  El Rohipnol es un medicamento químicamente similar al valium o xanax, siendo un potente ansiolítico. La ketamina es un anestésico utilizado en la práctica veterinaria.
Principalmente estas drogas pueden causar alucinaciones y estados de éxtasis profundos, si bien no todas las drogas anteriormente nombradas tienen exactamente el mismo efecto, las principales consecuencias de su toma son las anteriormente nombradas.



En lo que respecta a las adicciones, ha sido demostrado que las drogas GHB y Rohipnol poseen un gran potencial adictivo y pueden causar síndrome de abstinencia al dejar de tomarlos, entre los que se encuentran trastornos de sueño, ansiedad, temblores y sudoración. Si bien la ketamina también posee potencial adictivo, el mismo es menor que las drogas nombradas al inicio. No obstante el hecho de tener un potencial adictivo menor no quiere decir que no lo tenga.

Un grave problema es que por lo general no se consume solo la droga durante la noche, la mezcla de las mismas con alcohol puede dar como resultado palpitaciones, convulsiones, entrar en estado de coma, dificultades respiratorias y finalmente la muerte. En el caso del Rohipnol por ejemplo, la mezcla con alcohol es potencialmente mortal, ya que potencia el efecto depresor del sistema nervioso central.

Si usted conoce a alguien que toma estas drogas “por diversión” o “solo en el boliche” es intente dialogar con él. Pasar de la utilización solo en el club (como droga social) a consumir crónicamente es muy fácil. Hay que destacar que estas drogas no solo crean una potente adicción si no que las personas que toman las mismas con regularidad poseen altas chances de tener problemas en el sistema nervioso permanentes o incluso problemas más graves como quedar comatosos o finalmente, la sobredosis seguida de muerte.

En CarpeDiem tenemos programas para todo tipo de adicciones. Si desea conocer cuales son nuestros programas e instalaciones, puede visitar nuestra página de internet o directamente mandarnos un mail con su consulta.

Fuente

lunes, 8 de julio de 2013

Adicciones ¿enfermedad o comodidad?


Una adicción – cualquiera sea ésta – se ha tomado a lo largo de los años como una enfermedad con la que se vive toda la vida y por eso es necesario tratarla con fármacos y terapia. Pero, ¿qué importancia tiene el auto control y la voluntad de cambio en estas personas? ¿Son realmente enfermos o se trata de falta de compromiso?

Actualmente, la vida de muchas personas está llena de exigencias, las cuales no siempre son capaces de cumplir. Esta situación, junto con otros factores emocionales, son “síntomas” que pueden tener como resultado una adicción. Ciertas personas sienten que necesitan una “ayuda extra” para lograr llegar a sus metas personales o impuestas por la sociedad.

Según algunos autores, la adicción es una enfermedad crónica del cerebro y no solamente una falta de voluntad o interés del afectado por cambiar su conducta, definiendo adicción como “el uso compulsivo de drogas de abuso a pesar de los efectos adversos que dicho consumo conlleva para el individuo afectado”. De esta manera sostienen que las adicciones “no se pueden curar”. Estos autores indican que la adicción se caracteriza como una enfermedad con constantes recaídas, desde ese punto de vista los cambios producidos por la enfermedad, al ser crónicos, es muy difícil que se cure. Distinta es la visión de otros psicólogos, en donde se menciona que las adicciones son una enfermedad, por ende se debe tratar a los adictos como enfermos.

“si uno parte desde la concepción de que los adictos son enfermos debemos pensar que la enfermedad como patógeno es un factor externo, por lo tanto, se suele adjudicar la responsabilidad a la sustancia”, asevera. “La etiqueta de enfermo no ayuda precisamente a la persona, sino al terapeuta a hacer su trabajo”.

Es muy común que en los tratamientos para la recuperación de adicciones, se tome el llamado camino más fácil, el cual se basa en que si se reprime al sujeto de ir a lugares que se asocien con la adicción, el cuerpo se irá adaptando a la falta de la misma.

Pero la cuestión es la siguiente, si bien es bueno que el sujeto no esté en lugares donde el acceso a la adicción en cuestión sea fácil, lo importante es que el sujeto deje de hacer algo no porque otro se lo prohíbe (reprime) si no porque la persona tomó conciencia de que aquello le hace mal.

Es importante que una persona adicta pueda volver a tener una vida normal, siempre con todo el apoyo psicológico, social y si es necesario farmacológico necesario y lo más importante es que ese sujeto logre modificaciones en su conducta que logren controlar la adicción.

La idea principal es que la persona se re-armonice, para lo que es fundamental verse a si mismo y ser autocrítico. Es muy común echarle la culpa al otro (o también a la misma adicción) y no asumir la responsabilidad que se tiene. Teniendo todo esto en cuenta, es posible empezar a construir en conjunto la recuperación total.



En la Comunidad terapéutica Carpe Diem trabajamos para brindar la mejor experiencia en tratamiento preventivo-asistencial en adicciones cuya efectividad primordial se funda en el diseño  de un plan de abordaje de las problemáticas adictivas a la medida de cada persona, según su singularidad y circunstancias. El modelo de tratamiento diseñado lo desarrollamos en un espacio físico concebido, construido y ambientado exclusivamente para el logro de estos fines.

Vemos ineludible el Diseño de un proyecto de futuro fundado en un modelo de intervención multidimensional para instaurar el quiebre en el patrón adictivo de las conductas y cultivar habilidades y prácticas en un ámbito de comunidad, que facilite la contención y el aprendizaje con otros, que se constituye en método de abordaje de las dependencias y de las problemáticas que obstan al pleno desarrollo de la salud, y en Unidad Matricial de nuestro enfoque de la salud humana.

miércoles, 26 de junio de 2013

Investigadores eliminan la adicción a cocaína en ratas con ayuda de luz láser



Investigadores estadounidenses han demostrado, mediante la estimulación con luz láser de una parte del cerebro, que son capaces de 'limpiar' en ratas el comportamiento adictivo a la cocaína o, en sentido inverso, de convertir a los roedores no adictos en buscadores compulsivos.
El trabajo, que se ha publicado en la revista Nature , ha estado encabezado por científicos de los Institutos Nacionales de Salud de EEUU (NIH) y del Centro de Investigación Ernest Gallo en la Universidad de California en San Francisco (UCSF).


"Cuando encendemos una luz láser en la región prelímbica de la corteza prefrontal, la búsqueda compulsiva de cocaína desaparece", resume el coordinador del trabajo, Antonello Bonci, científico del Instituto Nacional de Abuso de Drogas (NIDA) del NIH y también profesor en la UCSF.

El nuevo estudio demuestra el papel central que la corteza prefrontal desempeña en la adicción a la cocaína compulsiva, subraya una nota informativa de la UCSF. Los hallazgos de esta investigación también sugieren un nuevo tratamiento que podría ser probado en humanos inmediatamente, ha destacado Bonci.

"Aunque ninguna nueva terapia humana está basada actualmente en el uso de láseres, los investigadores confían en la estimulación electromagnética fuera del cuero cabelludo, en particular una técnica llamada TMS (estimulación magnética transcraneal)", prosigue la USFC. "Se están diseñando ensayos clínicos para probar si este enfoque funciona", añade Bonci.

Reproducir el modelo en roedores

Una de las características de la adicción a la cocaína es que la droga se toma compulsivamente porque se pierde la capacidad de abstenerse de consumirla, incluso aunque pueda destruir la vida del consumidor. El autor principal del trabajo, Billy T. Chen (NIDA), y sus colegas han trabajado con un modelo animal que reproduce este tipo de adicción compulsiva a la cocaína. Los animales, al igual que los adictos humanos, son más propensos a tomar malas decisiones y consumir cocaína.

Los estudios electrofisiológicos con estas ratas han demostrado "que tienen actividad extremadamente baja en la corteza prefrontal, una región del cerebro fundamental para el control de impulsos y la toma de decisiones". Estudios similares que han captado imágenes del cerebro en humanos han mostrado el mismo patrón de baja actividad en esa región en personas adictas a la cocaína.

El proceso

Para probar si la alteración de la actividad en esta región del cerebro podría afectar a la adicción, los investigadores emplearon una técnica llamada optogenética para cerrar la actividad y apagarla mediante un láser. Primero seleccionaron unas proteínas sensibles a la luz, llamadas rodopsinas y mediante ingeniería genética las insertaron en las neuronas de la corteza prefrontal de la rata. Luego mediante la activación de esta región con un láser dirigido a las rodopsinas, encendieron y apagaron las células nerviosas.



El encendido de estas células acabó con la conducta compulsiva, mientras que el apagado convirtió a los no adictos en adictos, según descubrieron los investigadores. Según Bonci, lo interesante es que existe una manera de inducir una activación similar de la corteza prelímbica en humanos a través de la técnica TMS. Este tipo de estimulación, consistente en aplicar un campo electromagnético externo al cerebro, ya se ha utilizado como tratamiento para los síntomas de la depresión.

Bonci y sus colegas planean comenzar los ensayos clínicos en los NIH utilizando esta técnica durante varias sesiones por semana para estimular la corteza prefrontal en las personas que son adictas a la cocaína y ver si se puede restaurar la actividad de la parte del cerebro y ayudar a a evitar el consumo de esta droga.

jueves, 13 de junio de 2013

¿Que clase de problemas es el consumo de drogas?

El consumo de drogas es básicamente una cuestión médica y social; es a partir de este criterio médico desde donde deben surgir las políticas de estado y las elaboraciones jurídicas. Partir de un enfoque ideológico jurídico abstracto sólo es posible en quienes desconocen o no  entienden el grave daño físico, psicológico, familiar y social que produce el consumo de drogas.

Por el Dr. Eugenio Nadra: Médico Psiquiatra. Coordinador del Consejo Asesor Científico Honorario. Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico. Presidencia de la Nación.





¿HUBO UN DEBATE PLURALISTA?
Se considera falsa la idea de que el aumento del consumo de drogas muestra el fracaso de la actual ley penal. Esto es simplificar en extremo un problema muy complejo donde intervienen cuestiones económicas, sociales, fenómenos publicitarios y graves situaciones de corrupción política, judicial y policial. Es posible mejorar con un debate plural –que no lo hubo- la actual legislación y mantener su función preventiva y asistencial.


¿QUÉ DICE LA LEY Nº 23.737 SANCIONADA EL 21 DE SEPTIEMBRE DE 1989?
Esta ley cumple una función asistencial porque permite tratar a adictos difíciles que de otra manera no tendrían acceso a un tratamiento rehabilitador. La ley le permite al juez diferenciar entre el experimentador recreativo, el adicto, el adicto que trafica y el traficante delincuente.
Cumple también una función preventiva ya que estudios epidemiológicos demuestran que muchos jóvenes no consumen drogas porque existe una ley que lo prohíbe.
De ninguna manera debemos dejar al consumidor sin la protección judicial para la defensa de sus derechos y para la posibilidad de su rehabilitación. La despenalización, lisa y llana, de la tenencia de drogas para consumo personal desencadenaría un aumento del consumo a nivel nacional que no podría ser contenido por el actual sistema sanitario.
Quienes aseguran que el consumo no es dañino, brindan un mensaje engañoso y contradictorio a los jóvenes desautorizando y dejando sin efecto el mensaje protector de los programas preventivos.


¿EL CONSUMO DE DROGAS DAÑA A TERCEROS?
El consumo de drogas daña a terceros y tiene incidencia directa en la salud de la población, como lo demuestran los estudios estadísticos y epidemiológicos de destacadas Instituciones como la Academia Nacional de Medicina. Pensamos que invocar el Art. 19 de la Constitución Nacional para despenalizar la tenencia de drogas es una tergiversación tendenciosa para sostener que conductas patológicas que dañan a terceros gozan del amparo constitucional.


¿EL CONSUMO DE DROGAS PROVOCA DAÑO ORGÁNICO?
Es grave el desconocimiento por parte de juristas y legisladores del importante daño orgánico cerebral que produce el consumo de drogas, incluida la marihuana que es considerada por los despenalizadores como una droga suave. La marihuana actual tiene una concentración de tetrahidrocannabinol varias veces superior a la de años atrás. Estamos asistiendo a un aumento alarmante de cuadros psicóticos y esquizofrénicos desencadenados en niños y adolescentes por el consumo de esta droga.


¿POLÍTICAS DE ESTADO FUNDADAS EN EVIDENCIA CIENTÍFICA?
Consideramos imprescindible que se consulte a médicos psiquiatras, toxicólogos, farmacólogos, epidemiólogos, clínicos, expertos en neurociencias y psicólogos, quienes deben asesorar a los legisladores en la reforma de la ley de drogas, para no caer en un reduccionismo jurídico abstracto que desconoce la compleja realidad del consumo de drogas en nuestro país.