jueves, 5 de mayo de 2016

Drogas de diseño, desde la adicción hasta la muerte por una sola toma



Las drogas de diseño son aquellas que pueden ser preparadas en un laboratorio a partir de sustancias químicas preparadas anteriormente. Esto quiere decir que son sustancias que no se encuentran en la naturaleza.

Dado que su preparación es ilegal (y por lo tanto, no regularizada), es imposible conocer a ciencia cierta qué sustancias contienen las mismas. Es por ello también que su efecto puede ser diferente en cada persona. Al no conocerse la concentración de las anfetaminas (u otras sustancias), es imposible predecir cual será el efecto que las mismas causaran en el cuerpo humano.

Por lo general, las drogas de diseño (éxtasis, superman, etc.) ejercen una acción estimulante sobre el sistema nervioso central, elevando y llevando al máximo las emociones, generando una sensación de mayor conexión con el estado anímico o emocional propio y de otras personas.

Estas sustancias son muy nocivas para el cuerpo humano. Principalmente, lo primero que es provocado luego de la toma de una de estas sustancias, es un severo cuadro de deshidratación, lo cual puede desencadenar múltiples efectos en el sistema cardiaco de una persona, sin importar si es alguien joven y/o sano.


Estos efectos, sumados a que frecuentemente estas sustancias son tomadas en un ambiente de calor y baile, pueden desencadenar diversas consecuencias:

- Descompensación por deshidratación y fallas renales
- Hipertensión severa
- Aumento crítico de la temperatura corporal
- Convulsiones y fallas multiorgánicas


Estos cuatro puntos detallados anteriormente pueden llevar a la muerte a una persona si no es tratada a tiempo, incluso si es la primera vez que toma dichas sustancias. Además, existen efectos psicológicos adversos como: confusión, inquietud, irritabilidad, estados depresivos, problemas del sueño, ansiedad severa y estados paranoides que, en ocasiones, pueden continuar durante semanas después de su consumo.
  
Otro punto a tener en cuenta, es que la adicción a estas sustancias puede provocar daños a largo plazo en zonas del cerebro que son críticas para el pensamiento, la memoria y el placer. También aumenta el riesgo de paranoias, depresiones y ataques de pánico, ya que estas sustancias alteran permanentemente el sistema nervioso central.

Recuerde, una sola toma es suficiente para tener un desenlace fatal. No es necesario volverse adicto a la sustancia para que la misma sea nociva a nuestro cuerpo. Estas sustancias generan un efecto impredecible en cada persona en particular, dependiendo de la sustancia en si, como también del cuerpo de cada  uno.



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lunes, 14 de marzo de 2016

¿Porque los adolescentes son más propensos a consumir sustancias?

Si bien es sabido que los adolescentes son más propensos a caer en una adicción, dos nuevos recientes estudios nos dan demostrado el porqué. Utilizando tanto modelos animales como humanos, se ha atribuido esa diferencia de susceptibilidad a una adicción a la actividad de una molécula, llamada eIF2α.

Cuando la actividad de esta proteína se encuentra muy activada, lo que hace es impedir la síntesis de ciertas proteínas responsables de llevar la información en el cerebro, efecto que se ha visto en estudios anteriores relacionados con el consumo de cocaína. Un punto de interés para correlacionar esta actividad con el consumo de sustancias, es que la cantidad total de esta proteína eIF2
α en el cerebro disminuye conforme avanza la edad.

Para averiguar como una sustancia puede afectar este sistema, un grupo de investigación de la escuela de medicina de Texas realizó un estudio utilizando ratones jóvenes y adultos, a los cuales se les realizaron diferentes estudios de comportamiento.

Según el estudio, a los ratones adolescentes se les inyectó una pequeña dosis de cocaína y se los colocó en un ambiente determinado. Luego se les inyectó solución fisiológica y se los colocó en otro ambiente. Al otro día, se colocaron los ratones frente a los dos ambientes y se observó cuanto tiempo pasaron en cada uno, observándose que los ratones pasaban más tiempo en el ambiente en el cual habían sido inyectados con cocaína. El concepto es que, si los animales sintieron una sensación de placer luego de la inyección, preferirán volver al ambiente en el cual fueron inyectados, sugiriendo que la cocaína les ha brindado una agradable sensación que desean repetir. Sin embargo, para observar el mismo efecto en los ratones adultos, se necesitó una dosis mucho más alta. 

Este estudio es muy importante, por dos razones: La primera razón es que se debe prestar especial atención a las personas durante su adolescencia, es decir, estar más atento a señales que puedan indicar el consumo de alguna sustancia, dado que es el momento donde existe la mayor probabilidad de caer en una adicción. Si bien esto ya era sabido, ahora se ha encontrado una posible causa.  La segunda razón, es que ahora al conocer que la actividad de la proteína puede tener un rol importante, ya se están empezando a realizar estudios de diseño de fármacos y terapias que puedan controlar dicha actividad.





Fuente

domingo, 6 de marzo de 2016

El consumo de cocaína puede generar daño permanente en el cerebro.

Todo tipo de abuso de sustancias actúa a nivel cerebral para producir sus efectos de euforia. Sin embargo, muchas sustancias poseen consecuencias negativas severas que pueden afectar al cerebro de forma permanente, modificando todos los aspectos de la vida diaria, tales como memoria, atención y toma de decisiones. 

Un estudio realizado en la universidad de Yale, ha demostrado que el consumo prolongado de cocaína puede generar daños permanentes en el cerebro.

Utilizando un método llamado estimulación magnética transcraneal (TMS), es posible medir la respuesta del cerebro frente a una estimulación. Contrariamente a lo esperado por los investigadores, los resultados demostraron que las personas con dependencia a la cocaína demostraban una resistencia hacia la estimulación cerebral. En palabras del investigador responsable “Nosotros esperábamos una mayor respuesta hacia la estimulación, gracias a los efectos sensibilizadores de la cocaína, sin embargo se necesitó una estimulación de mucho mayor magnitud para generar una respuesta”

El estudio consistió en examinar sujetos dependientes a la cocaína, que no habían consumido en el último mes y que además no eran adictos a ninguna otra sustancia. Luego un estimulo magnético era enviado hacia la corteza motora (parte del cerebro que es responsable de mover las manos y los dedos). La cantidad de estimulo magnético necesario para generar el movimiento de los dedos es un indicador de la sensibilidad de esa parte del cerebro. 

Los resultados demostraron que aquellas personas que no habían consumido nunca cocaína, necesitaban entre 35 y 55% de estimulo para mover los dedos, mientras que los que si consumían necesitaban alrededor de un 80%. Este resultado demuestra que de alguna manera, las personas dependientes a la cocaína aumentaron su resistencia a los estímulos externos.
Para explicar estos resultados, los investigadores poseen dos teorias. Una es que la cocaína ha generado un daño permanente en el cerebro, disminuyendo la habilidad de responder a un estimulo. La otra posibilidad es que el cerebro haya sido “modificado” gracias al consumo de cocaína y los estímulos que la misma genera, por lo que se observan diferentes respuestas frente al mismo estimulo.

 

lunes, 29 de febrero de 2016

El maltrato infantil podría aumentar la probabilidad generar un abuso de sustancias en la adultez.

Es sabido que el maltrato (tanto verbal como físico) durante la infancia afecta irreversiblemente el desarrollo del cerebro. En un estudio reciénte se demostró que estos cambios podrían aumentar la posibilidad de que la persona genere un abuso de sustancias en su adultez.

En este estudio, se compararon diferentes partes del cerebro de jóvenes adultos que habían sufrido maltrato en su niñez, con jovenes adultos que no habían recibido dicho trato. Lo que se observó es que había diferencias importantes en la zona cortical del cerebro. Estas diferencias podrían comprometer y afectas las conductas básicas sociales, percepción, balance entre introversión y extroversión, y la habilidad de regular sus propias emociones y comportamiento.

Al comparar los cerebros de ambos tipos de individuos, las mayores diferencias observadas fueron vistas particularmente en dos regiones del cerebro, las cuales median la percepción y regulación de las emociones y los impulsos. Estas regiones son las denominadas “zona anterior derecha de la ínsula” (la cual se ocupa de integrar y coordinar los sentimientos e impulsos, tales como los antojos) y el “cíngulo anterior izquierdo” (responsable de la regulación de las emociones e impulsos).

La combinación de estas dos diferencias es lo que genera que estas personas puedan generar más fácilmente una adicción a sustancias, dado que tanto la zona que controla los “antojos” y la conciencia como la zona que regula la habilidad de controlar los impulsos se encuentran afectadas. 

Este estudio entonces sugiere como el maltrato infantil es un estresante severo, que altera el desarrollo cerebral. Las regiones involucradas en monitorear la conciencia y las emociones no poseen un funcionamiento normal, como así tampoco la región que controla los impulsos. Estos cambios pueden brindar un escenario perfecto para el abuso de sustancias u otro tipo de desordenes mentales durante la adultez.



En la figura se pueden observar las diferencias entre el cerebro de una persona que ha sido maltradada de niño con el que uno que no ha sufrido dicho trauma. Los puntos verdes representan el cíngulo anterior izquierdo (arriba) y la zona anterior derecha de la ínsula. Los puntos violetas representan las conexiones con diferentes puntos del cerebro. Se observa como hay una disminución en el caso del cíngulo y un aumento en la zona de la ínsula. (Para mas detalles puede leer el artículo original).



Fuente: Teicher, M.H.; Anderson, C.M.; Ohashi, K. et al. “Childhood maltreatment: altered network centrality of cingulate, precuneus, temporal pole and insula”. Biological Psychiatry. 76(4):297-305, 2014

jueves, 4 de febrero de 2016

Alcohol y violencia. ¿Cómo afecta el alcohol al cerebro? ¿Cómo superar la adicción al alcohol?



Como ya hemos visto anteriormente, el consumo de alcohol en exceso aumenta las probabilidades de generar diversos daños en el cuerpo, tales como inflamaciones varias, cirrosis, hipertensión arterial e incluso impotencia sexual y pérdida de control de esfínteres. Es importante remarcar, que ademas de los problemas físicos consecuencia del consumo de alcohol, este también puede afectar la capacidad de razonamiento y acto reflejo.
Estos cambios en el razonamiento y personalidad, se deben principalmente a la presencia de alcohol en el cerebro. Al ingerir una cantidad de alcohol importante, se altera la función de la corteza prefrontal del cerebro, la cual juega un rol importante en la planificación de nuestras acciones, establecimiento de prioridades e inhibición de la conducta impulsiva.  De esta manera, es posible perder la capacidad de juzgar correctamente las situaciones, por lo que mucha gente, luego de la ingesta excesiva, malinterpreta las intenciones o palabas de otras personas, perdiendo fácilmente el control y volviéndose un ser violento.
El efecto del alcohol en el ritmo cardiaco, junto a la disminución de serotonina y aumento de dopamina, pueden ser interpretados por el cuerpo como señales de peligo, lo que “agudiza” los sentidos e incrementa las emociones. Juntando todos estos efectos, es fácil darse cuenta como una persona no violenta puede transformarse en un ser violento al estar bajo la influencia del alcohol. Es importante destacar que estos síntomas no afectan a todas las personas por igual.
Este daño puede transformarse en permanente, afectando irreversiblemente la memoria, la capacidad de razonamiento y el comportamiento social.


¿Como tratar el alcoholismo?

Dejar por completo el consumo del alcohol es la meta ideal del tratamiento. Esto se denomina abstinencia. Una red social fuerte, el apoyo de la familia y la ayuda profesional son importantes para lograr esto.

Lo primero que debe hacer un alcohólico para poder comenzar su recuperación es decidirse a dejar la bebida. El método ideal para el tratamiento es ayudar a las personas a darse cuenta de cuánto daño le está haciendo el consumo de alcohol a su vida y a las vidas de quienes los rodean. Hay que tener en cuenta que la abstinencia del alcohol se realiza mejor en un escenario controlado y supervisado por profesionales en lugares controlados, ya que la abstinencia puede traer episodios severos de violencia, depresión, recaídas y hasta intentos de suicidio.