jueves, 22 de mayo de 2014

Las drogas y alcohol afectan a las relaciones sexuales, incluso luego de años de abstinencia



Investigadores de la Universidad de Granada en Colombia, han descubierto que el consumo de drogas empeora el funcionamiento sexual de los hombres, incluso después de años de abstinencia.

En esta investigación, publicada en la revista internacional Journal of Sexual Medicine, se evaluó el funcionamiento sexual de un total de 900 varones. De los mismos 550 poseían diferentes adicciones, entre las cuales se encontraban alcohol, cocaína, heroína y marihuana. Los varones restantes involucrados en el estudio, que no consumían sustancias, actuaron como el grupo de control.







Los investigadores estudiaron y evaluaron cuatro áreas del funcionamiento sexual: el deseo sexual, la satisfacción sexual, la excitación sexual y el orgasmo.

Los resultados fueron contundentes, en los mismos se demostró que todas las áreas evaluadas se encontraban significativa y moderadamente más perjudicadas en el grupo consumidor de drogas que en el de aquellos sujetos que no consumían.

Otro de los resultados interesantes que obtuvieron, fue comprobar además cómo las distintas sustancias afectan de forma diferencial a diferentes facetas de la sexualidad.

•    El placer sexual se observa mayormente perjudicado en los consumidores de heroína, seguido de cerca por los consumidores de cocaína.

•    El deseo sexual es el área del funcionamiento sexual menos perjudicada, y los consumidores de cocaína tienen un deseo sexual muy elevado en fases agudas de consumo.

•    Con respecto a la excitación (capacidad eréctil), el alcohol es la droga que mas perjudica.

•    En cuanto al orgasmo, se ve más perjudicado en consumidores de heroína seguidos, al mismo nivel, por los de cocaína y alcohol.


La investigación también reveló que la capacidad eréctil se ve afectada por el alcohol incluso, en ex alcohólicos que llevan en abstinencia grandes periodos de tiempo.

Lo que entonces se puede observar, es que si bien las adicciones pueden ser a diferentes sustancias, tanto legales (alcohol) como ilegales (marihuana, cocaína), todas ellas generan un daño en el normal funcionamiento sexual, y en el caso del alcohol (una sustancia legal), estos daños pueden perdurar en el sistema por mucho más tiempo del que anteriormente se creía.

viernes, 9 de mayo de 2014

La cocaína aumenta la agresividad

Cada vez es más común encontrar que hechos de violencia doméstica, de género o de cualquier tipo involucren a una persona adicta a la cocaína, hecho por demás preocupante ya que como sabemos, la adicción a la misma no para de crecer.

Entonces la cuestión que se plantea es, ¿la cocaína aumenta la agresividad en las personas? Para entenderlo, primero debemos comprender brevemente como actúa la misma.



La cocaína actúa directamente sobre en el centro de placer del cerebro, impidiendo la recaptación de los neurotransmisores dopamina y serotonina, de manera que dichos neurotransmisores no puedan ser eliminados, sino que se acumulan en el cerebro, produciendo una sensación de gran bienestar, euforia, aumento de la energía e incremento de la actividad motora. La persona que la ha consumido puede volverse más sociable, habla más, se ríe más, su autoestima aumenta y tiene una sensación de mayor competencia y capacidad.

Sin embargo, el uso de cocaína hace que se altere la regulación de la dopamina, lo que contribuye a la aparición de estados depresivos. Así, cuando la droga no está presente en el organismo, se produce un estado depresivo y el adicto recurre a la cocaína para eliminar dicho malestar. El uso crónico de cocaína puede dar lugar a irritabilidad, problemas en el funcionamiento cognitivo y principalmente cambios de humor y episodios de agresividad u hostilidad hacia otras personas.

Para estudiar si efectivamente la cocaína podría influir en el estado de agresividad de una persona, el ministerio de Salud bonaerense realizó un estudio sobre más de 9.000 personas que se atendieron por adicciones en centros provinciales, demostrando efectivamente que dicha sustancia aumenta la agresividad en las personas.

La Subsecretaría de Adicciones llevó a cabo el trabajo en el período 2001-2012; se trató de un estudio cuantitativo y cualitativo del fenómeno de las adicciones y su relación con hechos delictivos. Para eso, el equipo investigador empleó varias herramientas, como las entrevistas en profundidad con casi 9.300 personas que debieron internarse por consumo problemático de drogas. Lo que se encontró (entre otros resultados) fue que el 22,6% de los entrevistados fue internado por consumo de cocaína, entre los cuales una buena parte hizo hincapié en que el consumo de la misma ha influido en el nivel de agresividad al encontrarse bajo los efectos de la misma.


Si bien este estudio fue realizado en el medio local, numerosos estudios internacionales han llegado a la misma conclusión, demostrando que el uso de cocaína además de la adicción y todos los problemas que la misma le trae al sujeto, también aumenta su agresividad, poniendo en peligro a todo aquel que lo rodea.

viernes, 25 de abril de 2014

La meditación ayuda a disminuir el ansia por el tabaco y otras sustancias

La adicción al tabaco y otras sustancias involucra un conjunto particular de áreas cerebrales relacionadas con el autocontrol.  Un estudio reciente se dedicó a observar si un entrenamiento integrativo de cuerpo y mente podría ayudar a que los fumadores redujeran su consumo de tabaco, incluso si esa no era su intención.

Si bien los estudios del tabaquismo habitualmente reclutan a quienes desean disminuir o librarse del hábito de fumar,  En este caso, los investigadores optaron por otra vía: buscaron voluntarios interesados en reducir el estrés y mejorar su desempeño en las actividades diarias. Esto se realizó para observar si una disminución en el estrés diario podría influir en la disminución de un hábito de adicción, no tomando como objetivo principal la adicción en sí, sino tomando en cuenta un factor que sería un detonante de la misma.

Lo que se encontró fue que todos los participantes que recibieron un entrenamiento integrativo de cuerpo y mente en el cual se realizaron meditación, yoga y ejercicios terapéuticos, experimentaron una disminución significativa en su deseo de fumar tabaco. Este resultado es muy interesante ya que se demostró que lograr la armonía en cuerpo y mente efectivamente disminuye las ansias por el tabaco, incluso si ese no era el objetivo principal.

Un dato por demás interesante es que muchos de los participantes sólo se dieron cuenta de que habían reducido su consumo de cigarrillos después de que se midió el monóxido de carbono exhalado por los mismos, lo que índica que al encontrarse en un estado de armonía propia, el cuerpo mismo no necesita de la sustancia en cuestión, por lo que inconscientemente disminuye el consumo de la misma.


Finalmente, un mes más tarde de realizado el estudio, varios de los fumadores que habían reducido significativamente su consumo de después del entrenamiento, indicaron que mantenían la mejoría. Si bien este estudio se realizó para el tabaco, dado que la meditación de conciencia plena promueve el control personal es posible que pueda utilizarse para tratar otros tipos de adicción.

“La meditación es el arte de romper los hábitos para purificar la mente y poder hacer frente a las cosas cotidianas”. 

lunes, 7 de abril de 2014

Actividad Física y Adicciones

La actividad física regular es un importante componente para un estilo de vida saludable. En la actualidad, esta afirmación está claramente respaldada por evidencias científicas, que ligan a la actividad física regular con beneficios en la salud física y mental. Actualmente, profesionales de la salud aconsejan a sus pacientes a adoptar y mantener actividad física regularmente.

Algunos de los beneficios de realizar actividad física son generar una sensación de bienestar corporal, y su consecuente mejoramiento en la autoestima, ayudando al control de los impulsos nerviosos. Además también disminuye la ansiedad, el estrés y la depresión, aumentando entonces el bienestar general, tanto en cuerpo como en mente.





Es por ello que los deportes son especialmente recomendados para la prevención y el tratamiento contra las adicciones. Los profesionales de la educación física aseguran que el deporte, al ayudar a mantener nuestro autoestima alto así como bajar los síntomas del estrés y la ansiedad, evita las conductas adictivas.

Un interesante fenómeno que se puede observar, es que la persona, al comenzar a realizar un deporte que le gusta, su vida comienza a girar en torno a mejorar en el mismo, cambiando así su estilo de vida hacia uno más saludable, dejando de lado las sustancias que podrían afectar su rendimiento. Está científicamente comprobado que muchas personas, al encontrar un deporte que les gusta, comienzan a ver que la adicción a una sustancia es un obstáculo a superar para lograr mejorar en el mismo, logrando así tomar conciencia del problema que posee, e intente superarlo. El punto interesante es que el sujeto en si es quien detectó el problema, comprendiendo las consecuencias que una adicción le puede traer.


Otro punto muy interesante, es que la persona comienza de manera inconsciente a cambiar su círculo íntimo de amistades y junta hacia un grupo de gente más saludable que comparta los mismos intereses, logrando de esta manera que él mismo se aleje de los círculos en los cuales la adicción era un tema en común. 

sábado, 29 de marzo de 2014

Mindfulness y dependencia a sustancias

El Mindfulness se refiere al proceso mediante el cual la persona va entrenándose e implementando en su vida una forma de estar “aquí y ahora”. Se trata de ir disminuyendo “el piloto automático”, casi omnipresente, y la nociva e insustancial vida inconsciente, que sólo nos permite saber lo que hacemos, pero ignorando la razón de nuestros pensamientos, emociones y actos.

Mindfulness sirve para aterrizar. Aterrizar desde la rutina y la inconsciencia, desde el mundo inventado para poder seguir adelante y los mecanismos de defensa que hemos creado para poder defendernos de la hostilidad. Aterrizar desde las emociones negativas como la ansiedad, la ira o la depresión que nos arrastran tan a menudo y entorpecen o boicotean todo intento de crecer y prosperar vitalmente. 

Y aterrizar en el fomento de lo mejor de nosotros mismos: la capacidad de generar emociones positivas y controlar las negativas, la creatividad, las relaciones sanas, el insight o comprensión de lo que hacemos y por qué lo hacemos y, consecuentemente, el autoconocimiento.



Durante los últimos 30 años, la práctica de Mindfulness está integrándose a la  Medicina y Psicología de Occidente. Es aplicada, estudiada científícamente y por ello reconocida como una manera efectiva de reducir el estrés, aumentar la autoconciencia, reducir los síntomas físicos y psicológicos asociados al estrés, mejorando el bienestar general. Aunque la práctica de Mindfuless ha sido recientemente integrada a la Medicina y Psicología de Occidente,  se trata de una práctica muy antigua que se origina hace más de 2500 años y constituye la esencia fundamental de las prácticas Budistas.

Desde estas perspectivas, se está contemplando el mindfulness como un complemento para el tratamiento de los trastornos por abuso de sustancias, compatibles y asociadas o insertas en psicoterapias de más amplio espectro, en especial en aquellas de orientación cognitivo-conductual. Los procedimientos o técnicas mindfulness ya han sido incorporados a distintas psicoterapias denominadas de tercera generación, teniendo amplio éxito en tratamientos de estrés, dependencias a sustancias psicoactivas, trastornos obsesivos compulsivos, trastornos de alimentación, etc.  

El objetivo al aplicar la atención plena y consciente en el ámbito clínico es ayudar a los sujetos con conductas dependientes a sustancias, para que vean las cosas tal como son y en vez de caer en un estado de culpabilidad y autodestrucción lograr un estado de aceptación de la realidad para pasar a la responsabilidad de sí mismo.

Víctor Frankl decía “Entre el estímulo y la respuesta, hay un espacio; en ese espacio reside nuestra capacidad de elegir una respuesta; en nuestra respuesta radica nuestra madurez y libertad”. Las prácticas de Mindfulness aumentan la consciencia de ese espacio y brindan la oportunidad de responder eficazmente en lugar de reaccionar en modo automático y rutinario.


domingo, 9 de marzo de 2014

Beneficios del Yoga en el tratamiento de las adicciones

La adicción es un problema multidimensional y como tal debe ser abordado a través de un marco teórico y práctico que involucre diversos niveles: cuerpo, mente, emociones, y espíritu. El tratamiento es a menudo un desafío a largo plazo y usualmente requiere de más de un método terapéutico para lograr buenos resultados.

En las últimas décadas la práctica de Yoga ha dejado progresivamente el ámbito de lo esotérico para convertirse poco a poco en una práctica reconocida como una herramienta terapéutica valiosa para el tratamiento de numerosas patologías. La investigación y la publicación  de experiencias exitosas en diversos países sobre la aplicación de esta práctica en prevención primaria y secundaria de diversas condiciones clínicas han contribuido a que en la actualidad el yoga se utilice como una práctica complementaria en el tratamiento de diversos trastornos, en particular en el tratamiento de adicciones.



De acuerdo al Manual de Diagnóstico Psiquiátrico DSM IV-R de la American Psychiatric Association la dependencia a sustancias (adicción)  es un trastorno que, para ser diagnosticado, debe cumplir con al menos 3 de los 7 siguientes criterios:


  1. Cada vez menor efecto con la misma dosis de la sustancia o necesidad de aumentar   la dosis para obtener el mismo efecto. (Tolerancia).
  2. Sensación de malestar agudo cuando no se accede al consumo. (Abstinencia).
  3. Consume más cantidad o por mayor tiempo que el que se proponía.
  4. Pérdida de control respecto al consumo.
  5. Usa gran parte de su  tiempo en procurarse la sustancia.
  6. Pérdida de intereses alternativos. 
  7. Continuar el consumo incluso pese a la evidencia de las consecuencias dañinas.

La persona que está sujeta a una sustancia para mantener un nivel mínimo de funcionamiento sabe que ha perdido su libertad. Su fuerza de voluntad está mermada, y con ella su autoestima y sensación de autocontrol. El adicto se vuelve irresponsable consigo mismo y con su entorno porque no siente que tiene control sobre sí mismo ni sobre su ambiente.

A lo largo de la sesión de yoga, la instrucción fundamental es la de estar presente y atento al propio cuerpo, al flujo de la respiración y a los movimientos de la mente -pensamientos, imágenes, emociones, etc.-. Por supuesto que en un principio resulta difícil, sin embargo poco a poco el paciente es capaz de comenzar a apreciar y discriminar las sensaciones placenteras y displacenteras que experimenta en su cuerpo, el cual, hasta ahora, era un terreno ajeno y desconocido, muchas veces rechazado por la tiranía que le impone con su demanda de droga. En la adicción, cuerpo y mente no sólo están separados, sino que en combate.

Al reencontrarse con su cuerpo, el paciente comienza a darse cuenta de que no necesita complacerlo de inmediato en sus demandas, y que  a veces vale la pena hacer un poco de esfuerzo disciplinado para obtener al final de la práctica una sensación de relajación y bienestar profundos. A medida que el paciente avanza en su práctica de yoga, coherentemente va aumentando su sensibilidad, su sensación de bienestar, su autocontrol y autovaloración, cultivándose el  deseo natural de cuidarse y mantenerse bien. 

Es común en esta etapa que el paciente espontáneamente comience a mostrar un cultivo de la moderación y de un estilo de vida general mas sano. Muchos de ellos cambian sus hábitos alimenticios y sus rutinas diarias. Los pacientes que continúan practicando yoga luego de terminar su proceso de internación, encuentran en su práctica un recordatorio corporal (anclaje) que les conecta a todo lo vivido y aprendido en el proceso de internamiento, a la vez que acceden a una red de apoyo social particular, usualmente conformada por personas interesadas por el cultivo de un estilo de vida saludable, y que generalmente rechaza el consumo de drogas.


De esta manera, la persona logra superar la adicción logrando una armonía con su propio cuerpo, mejorando su propio bienestar. No solo se ha superado una adicción, si no que se ha logrado una sensación de propio bienestar asociado al no consumo, disminuyendo así la posibilidad de una recaida.

jueves, 27 de febrero de 2014

Anfetaminas para bajar de peso, una peligrosa adicción.

Las anfetaminas son estimulantes potentes que disminuyen la sensación de fatiga, empleándose inadecuadamente en deportes, en la reducción de peso o como sustituto de la cocaína para obtener una sobreexcitación. Las mismas aparecieron en la década de 1930  para tratar afecciones como los catarros. Luego, al descubrir sus efectos neurológicos, se comenzaron a utilizar para combatir el mareo o contra la depresión. Actualmente, y bajo estricto control médico, se utiliza en el tratamiento de los muy raros casos de narcolepsia o el síndrome de fatiga crónico. En los niños también se emplea ocasionalmente para tratar depresión, obesidad patológica, daños cerebrales leves o para los trastornos de déficit de atención.

Si bien las anfetaminas pueden ayudar a las personas a perder gran cantidad de peso muy rápidamente, su utilización para este propósito no es aprobado por prácticamente ningún médico.  El uso de anfetaminas para bajar de peso puede ser adictivo, y sólo un pequeño porcentaje de las personas pueden mantener esa pérdida de peso a largo plazo después de dejarlas de tomar. 



Abusar de las anfetaminas es muy peligroso. Las personas que abusan de estas drogas se exponen a un comportamiento muy arriesgado porque se sienten invencibles. Muchas personas terminan por someterse a una sobredosis de anfetaminas, ya que construyen una tolerancia muy rápidamente, por lo que se necesita más droga cada vez para lograr el mismo resultado.

En general, el efecto psicológico más inmediato es la euforia, un estado de alerta constante, locuacidad, una gran confianza en uno mismo y un estado de mayor agresividad. Su consumo de modo continuado puede dar lugar a cuadros psicóticos, delirios persecutorios, inquietud, alucinaciones, convulsiones, irritabilidad, delirios paranoides, depresión reactiva o, en el peor de los casos, la muerte.


Si bien el empleo de las anfetaminas para adelgazar todavía no está prohibido en algunos países, en la mayoría se considera un tratamiento obsoleto y peligroso. Aunque en un primer momento sus propiedades anoréxicas  hicieron de las anfetaminas un medicamento interesante para perder peso, con posterioridad, al descubrir su efecto adictivo y sus importantes efectos secundarios, se desestimó su utilización para este fin.